En el Strip, los ingresos repuntaron con fuerza tras un septiembre débil y crecieron 8% hasta 748 millones de dólares, impulsados por mayores volúmenes de apuestas en tragamonedas, juegos de mesa y bacará. Los analistas atribuyeron el buen desempeño a un calendario mensual favorable —que incluyó un viernes adicional— y a una mejora en los porcentajes de retención. En los primeros cuatro meses del año fiscal, los ingresos del Strip se ubicaron 3,3% por encima del período anterior, camino a un cuarto año de expansión en cinco ejercicios.
El bacará volvió a ser el gran protagonista: generó 116 millones de dólares, un salto del 69% frente al año pasado, cifra superior al ingreso total de varios mercados regionales de Estados Unidos. Sin embargo, la ganancia no fue uniforme en todo el estado. Mientras el condado de Clark aumentó 5% hasta 1.170 millones de dólares, el centro de Las Vegas cayó 0,2% y el Boulder Strip retrocedió 8,9%, convirtiéndose en el submercado más débil de octubre.
En contraste con la fortaleza del juego, los hoteles y el turismo general mostraron signos de desaceleración. La ocupación retrocedió 2%, las tarifas promedio diarias bajaron 5,5% hasta 203,88 dólares, y los ingresos por habitación disponible disminuyeron entre 7% y 8,2%. La ciudad lleva 13 meses consecutivos sin registrar un aumento interanual significativo de visitantes, aunque las convenciones ofrecieron cierto alivio: la asistencia creció cerca del 8% hasta 603.600 personas, gracias a grandes eventos como Oracle CloudWorld, que atrajo a más de 30.000 asistentes.
Los analistas coinciden en que los datos reflejan una tendencia estructural: menos turistas, pero con mayor gasto promedio, especialmente de viajeros de alto poder adquisitivo. El turismo masivo, en cambio, muestra cautela frente a la inflación y los costos de viaje.

En este contexto, el Gran Premio de Fórmula 1 de Las Vegas volvió a ser clave para el posicionamiento global de la ciudad. Aunque llegó en un momento de debilidad turística, se espera que haya generado “al menos 1.000 millones de dólares” en impacto económico, según Steve Hill, director ejecutivo de la Autoridad de Convenciones y Visitantes de Las Vegas (LVCVA).
El director de MGM Resorts, Bill Hornbuckle, reconoció los inconvenientes logísticos del evento, pero defendió su continuidad. “Puede parecer una locura durante tres días, y lo es, pero vale totalmente la pena. Para nuestros huéspedes premium y socios corporativos, el valor de marca que deja es incalculable”, afirmó.
Pese a la caída del turismo tradicional, Las Vegas mantiene su liderazgo global como capital del entretenimiento y del juego, con un modelo cada vez más centrado en clientes de alto nivel, eventos internacionales y experiencias exclusivas que continúan impulsando su economía.
La ciudad estadounidense de Las Vegas recibió más de cuarenta millones de visitantes anuales, consolidándose como la capital mundial del turismo de azar y entretenimiento. Con más de 150 casinos, 150.000 habitaciones de hotel y una oferta imbatible de espectáculos y experiencias premium, la ciudad del desierto sigue siendo un ícono global para viajeros que buscan emoción, glamour y hospitalidad de primer nivel.
Además del póker, la ruleta o las tragamonedas, el turismo de azar evolucionó hacia propuestas más integrales, donde la experiencia sensorial, el diseño de espacios y el trato personalizado marcan la diferencia. Las suites temáticas, los rooftops con vista al desierto y los spas de alta gama complementan una oferta pensada para un público exigente, diverso y global.










