Miles de viajeros alrededor del mundo se hospedan en hogares ajenos durante sus vacaciones debido a la inflación, el auge del teletrabajo y la búsqueda de experiencias auténticas. Este fenómeno, conocido como house swapping, gana terreno en ciudades como la estadounidense Nueva York, el Distrito Federal de México, la española Barcelona, la capital francesa de París y la alemana de Berlín donde plataformas como HomeExchange, Love Home Swap y People Like Us registran un crecimiento sostenido que redefine el turismo global.
Según el último informe anual de HomeExchange, los intercambios de casas crecieron un 41% en 2024, con estadías promedio de entre diez y veintiún días. La fórmula es simple y poderosa: alojamiento gratuito, barrios reales y una inmersión total en la vida local. El auge tiene razones más que poderosas como la posibilidad de trabajar un mes desde cualquier destino europeo o norteamericano sin gastar siquiera un centavo en alojamiento.
El ahorro y la autenticidad prevalecen como pilares de este modelo vacacional. En un contexto de alza en los costos de alojamiento y transporte, el house swapping aparece como una alternativa tan accesible como sostenible. Estudios recientes sobre este modelo vacacional constataron que se gasta 70% menos que en un viaje tradicional, además de conocer zonas alejadas del circuito turístico tradicional.
La fatiga del turismo masivo y el deseo de experiencias locales también explican su auge. La Organización Mundial del Turismo reconoce que los viajeros “buscan cada vez más experiencias auténticas y locales en lugar de ofertas estandarizadas”. Edificios residenciales de Manhattan o Brooklyn se tornaron escenarios habituales de esta práctica, permitiendo a los visitantes vivir la ciudad desde su cotidianeidad.
El fenómeno forma parte de la economía colaborativa, que, según la revista estadounidense Forbes, está transformando la manera en que las personas “acceden a recursos y confían en desconocidos”. 
Los sistemas de reputación digital funcionan como garantía de confianza y son, según Harvard Business Review, “la nueva moneda en las redes de intercambio entre pares”.
En el plano familiar, la tendencia también crece. Sus adeptos sostienen, en base a la experiencia, que es un sistema inigualable para quienes viajan con hijos menos de edad porque tenés cocina, juguetes, bicicletas y todo listo para niños y adolescentes.
Los hogares completamente equipados -con espacios de trabajo, lavarropas y comodidades domésticas- facilitan una integración profunda con la comunidad local y eliminan el estrés de los viajes tradicionales.
Las cifras confirman la consolidación del modelo. Según el HomeExchange Report 2023, el 70% de los usuarios viaja más veces al año gracias al intercambio, y el 90% lo considera más significativo que alojarse en un hotel.
Además, en el campo virtual de las redes sociales, los hashtags #houseswap y #homeexchange superan los 150 millones de vistas en TikTok, convirtiendo esta tendencia en un fenómeno cultural que combina ahorro, sostenibilidad y una nueva forma de entender el viaje.










