El organismo consideró que el uso de identidad digital y biometría constituye un paso clave hacia una operatoria más ágil, eficiente y segura en aeropuertos de todo el mundo.
La iniciativa plantea que los pasajeros puedan validar su identidad mediante credenciales digitales, lo que elimina la necesidad de exhibir pasaportes u otros documentos en formato físico durante el proceso de embarque.
Uno de los cambios centrales es la verificación anticipada de datos, que permitirá a aerolíneas y autoridades contar con la información antes de la llegada al aeropuerto, evitando controles repetitivos y reduciendo los tiempos de espera en cada etapa del viaje.

El modelo se apoya en tecnologías como el reconocimiento facial y plataformas seguras de gestión de identidad, que automatiza la validación del pasajero y mejorar la calidad de los datos procesados.
Desde IATA destacaron que estos sistemas también facilitan la detección temprana de inconsistencias, lo que optimiza la seguridad y la eficiencia operativa del transporte aéreo.
La transición hacia este esquema será progresiva, con una convivencia entre sistemas digitales y tradicionales, garantizando que los pasajeros puedan optar por continuar utilizando documentación física si así lo desean.
Con este respaldo, la industria aérea avanzó hacia un modelo más digitalizado, en el que la automatización, el control sin contacto y la simplificación de procesos se consolidan como ejes del futuro de la aviación comercial.






