Los datos del EMTURyC mostraron que la ciudad cuenta con unas 46.000 plazas hoteleras frente a aproximadamente 370.000 extrahoteleras, lo que confirma que los departamentos y casas en alquiler se consolidaron como la opción predominante para los visitantes.
Este cambio se dio en un contexto de altibajos en la cantidad de turistas, donde la demanda se orientó hacia propuestas más flexibles, lo que refleja una transformación estructural en la forma de viajar y elegir alojamiento.
El presidente del Colegio de Martilleros, Guillermo Rossi, destacó que la ocupación se mantuvo en niveles aceptables y subrayó que la modernización de las unidades en alquiler fue clave para sostener la competitividad del destino.
Además, señaló que la ciudad enfrenta una fuerte competencia regional, lo que obliga a mejorar servicios y calidad en toda la cadena turística, no solo en el segmento hotelero.

Los informes oficiales también identificaron el origen de la demanda, con una presencia destacada de turistas santafecinos, tucumanos, bonaerenses y porteños que ratifica la vigencia de los mercados emisores tradicionales.
En términos generales, la temporada fue evaluada como intermedia, con una calificación de entre seis y siete puntos, lo que refleja un escenario de estabilidad con desafíos pendientes para recuperar niveles históricos.
Entre esos desafíos, el sector planteó la necesidad de recuperar el turismo familiar, promoviendo estadías más largas y reforzando la propuesta integral del destino.
Con este panorama, Mar del Plata enfrenta una reconfiguración de su modelo turístico, donde la flexibilidad, la calidad de servicios y la adaptación a nuevas demandas serán claves para sostener su liderazgo como destino.






