El relevamiento oficial confirmó que la inversión en actividades culturales generó un retorno de 5 a 1, lo que posicionó a la cultura como una herramienta estratégica para el desarrollo económico y territorial.
El estudio abarcó 159 eventos realizados entre diciembre y marzo, incluyendo la Fiesta Nacional de la Vendimia y celebraciones departamentales, consolidando la temporada de verano como el período cultural más activo de la provincia.
El turismo explicó el 40,45% del impacto total, impulsado por la llegada de visitantes y los desplazamientos internos, lo que reforzó su rol central dentro del circuito económico generado por los eventos.

En segundo lugar, la gastronomía concentró el 31,15% del impacto, evidenciando que el consumo local y la oferta culinaria se consolidaron como pilares del desarrollo económico en las fiestas regionales.
La temporada convocó a más de 2 millones de asistentes y generó 35.536 puestos de trabajo temporales, entre directos e indirectos, lo que reflejó el alcance social y productivo de la actividad cultural en la provincia.
El impacto también se extendió a emprendedores, artesanos y comercios, que encontraron en los eventos una plataforma para comercializar productos, ampliar su clientela y fortalecer sus marcas.
El informe concluyó que una mayor inversión cultural genera un mayor retorno económico, consolidando un modelo donde la articulación entre cultura, turismo y desarrollo económico se posiciona como eje clave de las políticas públicas provinciales.
La tierra del sol y el buen vino también fue uno de los destinos más elegidos de la Argentina en el receso de mitad de año pasado cuando ingresaron 1.560 millones de pesos a través de las 240.000 personas que recorrieron la provincia de Mendoza durante las dos semanas de vacaciones invierno con un promedio del 90% de ocupación hotelera.
A nivel provincial, Mendoza recibe un promedio de 1,2 millones de visitantes en sus 205 bodegas abiertas al turismo, lo que representa más del 50% del turismo del vino en Argentina.






